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Pocas veces se olvida de dónde está, los alumnos se lo recuerdan constantemente. Cada año, a comienzo de curso vuelve a comprobar que aquellos rara avis que alcanzan a hilar un par de oraciones sin faltas de ortografía y comprenden las ideas de algunos artículos de opinión de andar por casa pueden ser considerados excepcionalmente dotados. Y cuando digo de andar por casa me refiero a que los comprendería mi abuela en zapatillas tras despertarse de la siesta. O la tuya. Por aludir a alguien que seguramente no tuvo la oportunidad de estudiar la mitad de los años que llevan estudiando estos chavales. Tampoco parece falta de madurez. Con doce años, tal vez, falta del desarrollo cognitivo de marras; con diecinueve, analfabetismo funcional lo llamaría.

Y luego está el aula, las clases, las actividades sin hacer, los dos alumnos fumaos que no se coscan de nada pero están al quite de todo para amortizar el porro y partirse de risa a la mínima de cambio; el del TDH, este de verdad, que se levanta cada tres por cuatro para ir a la papelera o abrir o cerrar las ventanas y que tiene el irrefrenable e inoportuno vicio de frotarse el pene (sobre todo en las primeras horas de la mañana); está también el vacilón que le pregunta a la profe de matemáticas, en vías de separación, por qué los animales tienen dos cuernos en lugar de uno; el africano en su mundo, con cara de empezar a repartir galletas a ver si la cosa se calma un poco; el que está a verlas venir; el polvorilla que está a la que salta; el responsable y ordenado; y las tres chicas que hacen piña y en cuanto sienten la burla de alguno no tienen inconveniente en levantarse en medio de la clase y decirle a voz en grito que se vaya por ahí a hacerse una paja y que todos los lunes comentan con desparpajo a quién se tiraron el fin de semana, ante las miradas burlonas y encendidas de sus compañeros.

A veces uno se olvida de todo lo que tienen detrás: familias desestructuradas, tal vez drogas de por medio, separaciones muy poco amistosas, maltrato, alcoholismo, miseria mental. Pero seamos objetivos, otras veces no hay nada especial, únicamente sucesivos traspiés académicos ocasionados por la desmotivación, hay de todo. Excepto ricos. Nunca ha visto a nadie de clase alta. Y aun diría de clase media.

Pero volvamos al asunto. Bonifacio, Boni para la mayoría, porque es un tipo amigable y sencillo, como nos podemos imaginar tiene que ingeniárselas, ser creativo, negociar; aquí los enfrentamientos valen de poco si lo que uno pretende es que aprendan. Boni es un fuera de la ley. Algún iluminado de esos que hacen las normativas tuvo un parto de burra cuando decidió que el currículo oficial de los cursos de PIVO (un curso posterior al PCPI que se realiza con el objeto de sacar el graduado en secundaria) debía corresponderse con el de cuarto de ESO. Y según esto, Boni en lugar de enseñar a escribir, en lugar de trabajar la comprensión de textos sencillos, cotidianos, periodísticos, y de practicar la expresión oral y escrita argumentada para que cuando sean padres de alumnos puedan escribir, si es necesario, una carta de protesta a los vivales que andan entre despachos y normativas para recordarles dónde están y para quiénes trabajan, para mostrarles su absoluto desprecio y exigirles que hagan lo que tienen que hacer o que dejen de joder al personal, en lugar de eso, decía, Boni debería estar enseñándoles –qué más quisiera él– a analizar sintácticamente oraciones complejas (cuando no distinguen sujeto de predicado), o a comprender, ahí es nada, las Soledades de Machado o Luces de bohemia de Valle-Inclán. Así, por cojones.

Por eso Boni es un fuera de la ley. Al final aprobará la mayoría (o a la mayoría), pero ninguno alcanzará los conocimientos exigidos en el currículo oficial. Por suerte el sheriff consiente, es un hombre de estadísticas. Paradójicamente, si Boni aplicara la ley –suspenderían casi todos– se le echaría encima –el nivel de fracaso no puede superar ciertos porcentajes.

Ahora la LOMCE viene a remediar todo esto. PCPI Y PIVO pasan a ser FP Básica I y II. Ya está. Asunto arreglado. En un principio se planteaba duplicar el número de alumnos por aula pero han dado marcha atrás debido a las presiones de la comunidad docente (para que luego digan que no sirve de nada manifestarse). Suerte que Boni, y muchos como él, siguen ahí, al pie del cañón, desfaciendo entuertos, fuera de la ley.

 

Recursos para informarse:

http://www.boe.es/boe/dias/2013/12/10/pdfs/BOE-A-2013-12886.pdf

http://orientaguia.wordpress.com/2014/01/09/la-nueva-formacion-profesional-basica/

http://soypublica.wordpress.com/

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