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Efe-eme-i el cuentacuentos

Probablemente nadie haya tenido la ocurrencia de cuestionarse alguna vez por qué no tiene a su abuela o a su abuelo trabajando en un puesto directivo del FMI. En todo caso, personalmente no la consideraría una pregunta fuera de lugar. Parece que durante estas últimas décadas en las que la tecnocracia ha ensanchado virulentamente sus dominios y la sociedad tiende a la especialización hasta el punto de que haya quien llame a un electricista para que le ponga un enchufe, hayamos perdido una virtuosa cualidad de la que sabían dar buena cuenta nuestros mayores: la inventiva. Inventiva para hacer ejercicios de prestidigitación con el sueldo de un obrero o de un campesino en una familia de cuatro, de ocho o de catorce estómagos y que no faltaran un techo y un plato de lentejas en la mesa; inventiva para alimentar también el espíritu, que dicen algunos que es tan importante como lo otro, y estimular la imaginación mediante historias y cuentos que nos llevaban a realidades paralelas con sus propias aventuras y sus propias leyes. Lo que no sabían los muy pobres es que tenían las cualidades necesarias –la magia gestora y la capacidad de crear mundos de ficción– para estar ganando un pastón trabajando en algún puesto directivo del FMI. Sí. Porque la economía mundial, no nos engañemos, ha llegado a ser ni más ni menos que eso: un gran mundo de ficción cuyo argumento va siendo escrito a la trácala por instituciones como el FMI y cuyos personajes, ignorantes de su condición, son llevados hacia un trágico final, pero ahora sin techo, plato de lentejas ni historias bonitas. Veamos algunos ejemplos.

En El malestar de la globalización de Joseph E. Stiglitz, execonomista jefe del Banco Mundial y premio nobel de economía, el autor explica detalladamente cómo muchas de las políticas económicas promovidas o impuestas por el FMI en los últimos años solo han dado frutos podridos, y ofrece muchos ejemplos. En 1997, en plena crisis financiera asiática, el FMI se prestó a echar una mano a aquellos países que veían cómo sus economías bajaban en picado. Hoy es un hecho que fueron precisamente aquellos que no siguieron sus recetas al pie de la letra, Malasia y Corea del Sur, los que lograron salir mejor del fango. Uno de los aspectos que resalta Stiglitz es el ciego fervor del FMI por la liberalización de los mercados de capitales ¿por qué será? Como si esto fuera un fin en sí mismo y no una posible herramienta de cambio cuya aplicación, en todo caso, tendría que ser estudiada en cada país. Pero no parece que haya que ser economista para comprender eso: es cierto que la liberalización del mercado financiero en un país puede atraer dinerín del exterior pero también propicia su escapada, y únicamente podrá ser beneficioso si el país está preparado para asimilar tanto flujo de capital. Y si no que se lo pregunten a los argentinos, sí, esos del corralito. En efecto, también andaba por ahí el FMI.

Otro ejemplo llamativo que pone el autor es el de Botswana. Este país africano, a diferencia de otros de su entorno, se negó a aplicar las directrices del FMI: hoy es tal vez el país más próspero de Africa. Y si no que se lo pregunten al rey, seguro que al menos no se ha olvidado de sus elefantes.

A Stiglitz se suman otros muchos economistas en la crítica a los cuentos del FMI incluso desde dentro de la institución: Peter Doyle, miembro de su consejo ejecutivo dimitió no hace mucho alegando estar avergonzado de su relación con el Fondo y denunciando lo que había sido un absoluto fracaso en la gestión de la crisis; y el propio economista jefe Olivier Blanchard reconoció hace poco más de un año el error ¡de recomendar recortes a los gobiernos europeos! Sí, esos por cuya solícita aplicación perdieron el culo nuestros gobernantes.

Y ahora resulta que, por lo que podemos leer hoy en las noticias, parece que ya no les va eso de los recortes en España; ahora el cuento que les pone cachondos es ese que va de subir el IVA y facilitar el despido de los trabajadores un poco más, un poco más, un poquito más…

Evidente el FMI no trabaja solo. Recientemente leíamos que la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor´s subía la nota de la deuda española, oportunamente en vísperas de las elecciones europeas y provocando con toda seguridad que más de uno se corriera de gusto allá por el congreso. Pronto se nos olvida que esta agencia fue la que dio la máxima calificación a las hipotecas basura americanas y a bancos responsables de la crisis que pocos días después de obtener su sobresaliente demostraron la ineptitud de sus calificadores yéndose a pique, como Lehman Brohers.

Lo sorprendente es que dentro del orden económico mundial aún sean estos los que mandan y cuesta comprender cómo con todas las que han armado todavía no hayan caído en el descrédito total. Es como si el trabajador de una empresa la pifia día tras día, lo reconoce, persiste en su conducta y el jefe en lugar de largarlo a paseo se baja los pantalones y le pide que siga. Todo ello me lleva a retomar lo de los mundos de ficción. Esta gente se ha encastillado en un mundo de ficción que ha construido arteramente, un mundo regido por leyes propias que ellos dictan y que los demás acatan hipnotizados –tal es la magia de la ficción– a pesar de que no haya ninguna razón para que esto sea así, tal como ellos mismos demuestran con sus yerros reiterados. Es en definitiva como cualquier otro cuento, como los Reyes Magos o el ratoncito Pérez, dejan de existir cuando dejas de creer en ellos. Por todo esto no veo en absoluto descabellado que la economía mundial sea reorientada por mi abuela. Al menos, como decía, sus historias tienen finales felices y no falta el plato de lentejas.

Recursos para informarse:

Noticia acerca de las nuevas sugerencias del FMI para España:

http://economia.elpais.com/economia/2014/05/27/actualidad/1401183051_707375.html

Noticia que se hace eco de la subida de la nota de la deuda española realizada por Standard & Poor´s:

http://economia.elpais.com/economia/2014/05/23/actualidad/1400822690_345227.html

Muestra (63 páginas) de El malestar en la globalización de Joseph E. Stiglitz, Taurus, 2002:

http://www.prisaediciones.com/uploads/ficheros/libro/primeras-paginas/200701/primeras-paginas-malestar-globalizacion.pdf

Colección de artículos de Joseph E. Stiglitz en El País:

http://elpais.com/autor/joseph_e._stiglitz/a/

Noticia sobre el “error” del FMI reconocido por su propio economista jefe:

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/04/economia/1357323736.html

Noticia sobre la dimisión de Peter Doyle:

http://www.europapress.es/internacional/noticia-fmi-economista-fmi-dimite-avergonzado-fracaso-gestion-crisis-incompetencia-20120721045141.html

Artículo del economista Mark Weisbrot sobre la crisis griega y el FMI:

http://blogs.publico.es/dominiopublico/9064/si-grecia-se-recupera-habra-dado-resultado-la-austeridad/

Artículo del economista Mark Weisbrot en el que valora las actuales relaciones entre Ucrania y el FMI. Al parecer se han olvidado de su “error” y encaminan el país hacia los recortes:

http://www.cepr.net/index.php/other-languages/spanish-op-eds/ucrania-podria-decepcionarse-con-europa-si-sigue-las-recetas-del-fmi-y-de-la-union-europea

Y para quien ponga en entredicho las valoraciones de Mark Weisbrot por su condición de asesor del gobierno venezolano, aquí hay varias opiniones de Jeffrey Sachs, destacado economista neoliberal, acerca de algunas prácticas del FMI, en Argentina:

http://edant.clarin.com/diario/2002/04/29/e-00603.htm

Y en Asia:

http://www.dinero.com/internacional/articulo/jeffrey-sachs-desafia-fmi/16392

Y aquí tenemos a otro que da la talla en estos menesteres:

pinocho--[1]

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