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Renaissance from Goya: prints and drawings from SpainYa acaba el curso y Boni ha tenido una gran decepción. Una de esas que si no fuera por el sueldo, y las vacaciones, y el gusto por enseñar, y el agradecimiento de los alumnos, y las tardes libres, y los puentes, y porque el producto de su trabajo no va a parar a las manos de ningún empresario ladrón (lo que los alumnos sean en el futuro, quién sabe, lo mamarán de nuestras tetas, de las de sus padres y profesores), si no fuera por todo esto, decía, mandaría el trabajo al carajo. Nada que ver con los alumnos el asunto. O casi. El chaval, un tal Juanfer, en su asignatura ha estado rascándoselos durante todo el curso pero como el nene es listo ha alcanzado un cuatro. Está en segundo de bachillerato y aspira a realizar la PAU. En la junta de evaluación Boni se llevó la sorpresa de que en el resto de las asignaturas no solo no bajaba del ocho sino que tenía un buen puñado de sobresalientes. Bueno, minimicemos su grado de sorpresa, lo veía venir. El chico es sobrino del director. El caso es que el jefe de estudios le aconsejó a Boni que levantara la mano un tanto, tres puntos hombre, nada, y así se cubre el cupo del 5% de matrículas de honor y eso además de beneficiar al chaval es bueno para el centro, ya sabes. Asentimiento de unos, silencio de otros. Luego un par de diálogos atropellados que pretenden purgar la conciencia de los allí presentes y que les hace sentirse, y esto es lo más importante –laGoya_Tu_que_no_puedes_crop honestidad es solo una eventualidad accesoria–, parte de la manada. Y el estupor de Boni. No te extrañes tanto, que no es algo tan raro. Tú es que eres muy joven para entender estas cosas, le explica la tutora del grupo. El jefe de estudios debió de percibir su gesto remiso porque lo miró con cara de puto jefe de la tribu como diciendo qué coño viene a poner en entredicho aquí este interino pringado, y le dejó pero que muy claro que se atuviera a las consecuencias, y que estuviera disponible el mes de julio porque tendría una reclamación del chaval y la familia y la subsiguiente cita con el inspector. Y ahí jodieron a Boni. El hombre tenía programado y pagado, en parte, un viajecito a Londres. Boni, que antes de ser profesor ya era práctico, se bajó los pantalones. Aunque realmente no está seguro de que haya sido la decisión acertada puesto que teme que su conciencia le impida tirar adelante inmaculado. De hecho, ya está pensando en calificar por defecto, de ahora en adelante, a partir de una nota mínima de cinco. Y no volverá a programar un viaje en julio. Y, por supuesto, espera seguir siendo joven al menos hasta que se jubile.

Sería interesante que aquí abajo, en “comentarios”, dejarais testimonios de esta ralea: experiencias personales, críticas, denuncias, etc. 

 

 

 

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