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Muy señora mía:

Ante el aluvión de críticas que ha recibido en las últimas semanas tras saberse que recibe las ayudas para la guardería de sus hijos, he querido manifestar públicamente mi sorpresa. No vengo yo aquí a desvelar nada que usted no sepa, me consta que es una persona inteligente y seguro que no se le escapa que todo esto no son más que los chillidos hipócritas de una patulea de progres vocingleros y envidiosos. No sé a qué tanto cuento con esta historia; en definitiva, ya lo dijo usted, no ha hecho otra cosa que servirse de una normativa aplicable a todas las madres trabajadoras. Si hubiera alguien a quien linchar en toda esta pantomima, sin duda sería a aquellos que aprobaron esta ley; no me extrañaría que fueran precisamente los sociatas que ahora la han puesto en su punto de mira. Es lo mismo. A pesar de todo, como madre que soy, creo que poder sostener una ley de este cariz en los tiempos que vivimos debería llenarnos de orgullo. Y si no, que nos digan los señores socialhipócritas en qué consiste eso de fomentar la paridad, ¿no se trata de desarrollar un marco socio-laboral inclusivo en el que las mujeres no se vean discriminadas por su condición de madres? Anda, que no se aprovecharán ellos también.

Está claro que usted posee el perfil óptimo para el que se destinan estas ayudas: mujer hecha a sí misma, madre, trabajadora. Resulta cuanto menos chocante a estas alturas que todavía haya gente a la que no le entre en la cabeza que alguien como una consejera, a pesar de su sueldo tenga también sus derechos, coño. Y nos vendrán ahora con la demagogia barata de que en España hay no sé cuántos niños en riesgo de desnutrición y patatín patatán, obviando que para eso ya hay otro tipo de ayudas. Todos estos protestones no entienden que de no disponer de este plus, gente como usted, si quisiera llevar a los niños a la guardería seguramente tendría que privarse de un montonazo de cosas, yo qué sé, lo que quiera que haga en su vida privada, que ahí no me quiero meter: salir de cena, ir al cine, tal vez el teatro o la ópera, el espá… Sí, ya sé que otros en lugar de eso, dirán algunos, deben echar horas extras en el trabajo, seguir una dieta de patatas o ir directamente a la cocina económica. Pero nadie les manda, caray. Y si no trabajan y quieren recibir las ayudas, que trabajen, que para eso tenemos un estupendo sistema de conciliación laboral y familiar. O lo uno o lo otro, que aquí todos quieren chupar del teto y eso no puede ser. Y además esa gente está acostumbrada. Yo entiendo que las ayudas sirven precisamente para eso: para que nadie tenga que renunciar a su modo de vida. Si no, adónde vamos a parar. A ver si va a ser que ahora solo puede recibir ayudas quien lo necesita. Esto me trae a la memoria lo de los libros de texto. ¿Lo recuerda? Ignoro si el asunto seguirá igual. Había gente que se quejaba de que dieran ayudas para su compra a familias que no superasen los 60000 euros al año. ¡Qué menos! ¡A ver si uno va a tener que dejar de ir a un par de cenorras para comprar los libros de sus hijos! También estaba aquello de regalar ordenadores bajo condición de pagar una conexión a internet durante un año, y etcétera, etcétera, etcétera. Los grandes frutos de esta nuestra sociedad del bienestar.

Aunque debo decir que hubo algo de su conducta que no me pareció del todo acertado. Lo mínimo que se le puede exigir en estos tiempos de decadencia retórica e ideológica a todo buen político profesional que se precie es que sepa mimar al menos su imagen pública. Que si no son diestros en esto tampoco… apaga y vámonos. Conociendo la doble moral de este país y teniendo usted un cargo de su relevancia, tal vez debería haber sido un poco más perspicaz, más sutil, no sé, quizás haber renunciado a la ayuda (sí, ya sé que para usted es un dineral, he leído que entre usted y su marido diputado solo ganan unos 125.000 al año, euro arriba, euro abajo). La hubiera loado. Todos estos papanatas hubieran tenido que tragarse sus palabras y reconocer públicamente que es usted alguien con principios que no se aprovecha de las normativas que aprueban sus amiguetes. Que no digo yo que no lo sea, entiéndaseme, y veo muy lógico que los juicios vomitados por toda esta chusma se la traigan al pairo, pero así por lo menos les hubiera cerrado el pico a base de bien. Bueno, nadie es perfecto, por mi parte queda disculpada.

Un saludo cordial, querida. Me encantaría tener la oportunidad de poder quedar con usted para tomar un café. Ya sé que anda muy liada, pero bueno, tal vez en algún hueco mientras están los peques en la guardería. Son usted y todos los que llevan adelante este tipo de leyes igualitarias un ejemplo a seguir en esta sociedad.

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