¡A opositar, perros!

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Cada día nos encontramos con situaciones en las que todo el mundo coincide en el tipo de trato que desea recibir. Luego, por supuesto, muchos olvidan dar lo que exigen para sí. Son situaciones en las que se precisa manifestar una miguita de sensibilidad hacia el que tienes al lado, simplemente dando los buenos días, cediéndole el paso, poniendo el intermitente para salir de la rotonda… en definitiva: hablando un tono humano.

Los procesos de selección de docentes no son un ejemplo de esto. No sé por qué, tal vez sea un modo de funcionar a la española, lo típico de por aquí: el tiempo atragantado, decisiones tomadas a la trácala; una letanía de chapuzas y trapacerías propias, dirán, de la inercia burocrática.

Que alguien me explique las razones por las que los opositores no pueden saber con más de veintiséis días de antelación el día en que se jugarán el modo de ganarse el pan durante los próximos años. O por qué se les exige, con toda lógica, que tengan elaborados a comienzos de curso los criterios de evaluación para los estudiantes pero, contra toda lógica, los fulanos que se ocupan del asunto no velarán para que los de la oposición se publiquen antes de cinco días de la fecha del examen. O por qué narices el examen tiene que hacerse un día lectivo, con los problemas que eso conlleva. O por qué, finalmente, les roban a los chavales y a los padres ese día lectivo –recordemos que ese es un derecho de todos los chavales y que todos los padres pagan de su bolsillo– para evitar los previsibles problemas que el lumbrera que decide no tuvo en cuenta. Esto está pasando hoy en Asturias. Y unas listas plagadas de errores, que ya vienen por defecto. Viendo esto uno llega a pensar que la mayor parte de las decisiones son completamente azarosas. Como dice una amiga, cualquier día de estos el consejero se levanta con dolor de huevos y retrasa las oposiciones un par de semanas. En otros sitios no le van a la zaga. En Cantabria ni siquiera se ha fechado el examen porque, según los sindicatos –que prefieren no hacerlo público–, el consejero de ahí está esperando que al consejero asturiano no le dé dolor de huevos, no vaya a ser que decida cambiar la fecha y frustre la ilusión del cántabro de hacerlos coincidir para que los opositores que pretendían probar suerte en ambos lugares se jodan. Esto funciona más o menos así en todos los lugares. En Castilla y León, el año pasado, en las pruebas didácticas había tribunales que cogían los documentos del opositor anexos a la exposición y los iban mirando mientras el aspirante hacía su presentación; otros, en cambio, decidieron no mover un dedo, y el opositor tenía que ir poniéndoselos debajo de las narices a cada miembro del tribunal. Luego están los planteamientos pueblerinos. Para la lista de sustitutos de esa comunidad vale mucho más ser docente allí que en cualquier otro lugar de España. ¿Derechos históricos otorgados por Fernán González? En Andalucía también tienen lo suyo, según me han dicho gana mucho el opositor que tiene el acento de Camarón de la Isla o que va vestido de folclórica. Habrá de todo, supongo. Por supuesto que también podríamos entrar en lo de la publicación de las convocatorias con solo tres o cuatro meses de adelanto, la configuración del proceso de forma unilateral, y mil etcéteras. ¿Y lo de la subjetividad? Conozco a un tipo que en la defensa de la misma programación y de la misma unidad didáctica recibió un 2 en una oposición y un 8 en la siguiente. El sistema es muy criticable. Pero no nos olvidemos de que el sistema lo hacen las personas.

El verdadero problema es que los procesos de selección de docentes no son ni más ni menos que un reflejo fiel de cómo funciona hoy el sistema educativo. Es evidente que para algunos no se merece el menor respeto y, en consecuencia, las personas que lo componen, desde los chavales a los funcionarios de la administración, pasando por padres, maestros, profesores, bedeles, etc., son ninguneadas, menospreciadas. La mayor parte de lo dicho arriba son yerros con una larga tradición porque asumimos -ingenuos inconscientes- que las normativas, los plazos y todo eso son cosas de la burocracia, y nos olvidamos, grave error, de lo más importante, del factor humano, de quienes ponen su firma. Todo esto tiene responsables con nombres y apellidos, responsables para cobrar una buena pasta al cabo del año a los que se les debería recordar que no son los dueños de una perrera. Y ahora, nobles animales, a matarse a dentelladas.

Las palabras cuentan: un editorial de El País

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El pasado martes, con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, El País publicaba un editorial con el título “Libertad de prensa amenazada”. Una cosita breve, sencilla, que venía a recordar lo crudo que lo tienen los periodistas en demasiados lugares del mundo. En él se apunta a los estados totalitarios, el terrorismo, las autoridades corruptas, y comprobamos que lamentablemente todo sigue en su lugar. Un lugar nefasto, por supuesto, aunque el propio. Nada nuevo. Pero en el último párrafo, como para que la cosa no quedara así de sosona y sin personalidad, alguien decidió ponerle el traje de progresismo de izquierda a la burguesa que tanto caracteriza al medio y que tantos buenos compradores le provee y sacar a la palestra el tema del peligro que pueden suponer para el ejercicio del periodismo “las leyes antiterroristas y las políticas de seguridad”. Cuidadín, nos advierte El País, es preciso luchar “contra los intentos de cercenar la libertad de expresión”, y remata: “sería una mala noticia que los periodistas se lanzaran en brazos de la autocensura”. Justito debajo del editorial, si uno se fija, puede ver escritos en pequeñito los nombres del equipo directivo. Presidente: Juan Luis Cebrián. Claro. Se entiende. ¿Cómo podría el editorial abandonar los grandes dramas de exóticos países para venir a tratar nuestras pequeñas miserias domésticas? Si hiciera eso tendría que advertir del peligro que corren los periodistas españoles de echarse en brazos de la autocensura por miedo a que algún jefe (y son demasiados, los jefes, siempre lo son) los mande al paro de una patada en el culo por hablar de algún asunto incómodo. Por si alguien todavía no sabe de qué va la cosa, recordar que el periodista Ignacio Escolar denunció hace apenas una semana su expulsión, sí, como el que expulsa una heces incómodas, como colaborador de un programa de la Ser por hablar de su relación con los papeles de Panamá y etcétera.
Sí, las palabras cuentan, y lo que cuentan es que aquí las cosas no están en su lugar. El mérito de ese último párrafo es que si ponemos las palabras en el contexto adecuado logran trascender el editorial para adquirir un buen puñado de maliciosas y reveladoras connotaciones. Algo falla. Si a alguien no le convence esto que intente leer El Mundo de ayer. Nada nuevo tampoco, solo un episodio más. Quizás por ello, frente al empeño de algunos en sustituir el valor semántico de las palabras por el económico, otros decidimos creer en ellas frente a quienes las DICTAN.

La fiesta mediática del bebé

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Todos echaron a correr las teclas para hablar sobre Carolina Bescansa, su bebé y el Congreso. Los unos que si un circo –sin novedad en el Congreso– y los otros que estupendo. La mayoría se quedó paradita dándole vueltas al hecho, engordando artículos y tertulias, y con esas han conseguido recordarnos –aunque hay muchos que no pueden olvidarlo– que todavía vivimos en un país de paletos, gilipollas y miserables en el que a las madres les dan una patada en el culo después de cuatro meses y ahí se apañen para criar al bebé, para darle afecto, para amamantarlo durante dos años, como recomiendan los especialistas. Cuatro meses y a la caja, o a cortar el pelo, o a limpiar los portales… Y el pobre nene sin su teta. Y sin todo lo demás. Bueno, y eso contando que el compañero trabaje y puedan dejarlo en un jardín de infancia, o con los abuelos… ¡ocho horas! Y si no… alguien va a tener que dejar de trabajar. Pero entonces, con un sueldo de 800 euros…  ¡los que lleguen! Anda que si solo tiene un padre o una madre… Y otros con niñera, qué suerte. Y con guardería en el Congreso de los Diputados. Lujazo. Para mí que eso que he oído de que en otros sitios dan permiso maternal de dos años demuestra que hay vida en otros planetas.

Lo que significa todo esto es que Carolina camina un paso por delante. Ella sabía muy bien la que se iba a armar porque tiene muy estudiado cómo funcionan las cosas aquí. Lo curioso de estos días ha sido comprobar cómo la mayoría de los medios de comunicación y gran parte de la sociedad, en mucho inducida por aquellos, se han aprestado al ejercicio onanista de la logomaquia. Venga, ¡vamos a ponerle nombrecitos al asunto! Bueno, no tan inútil para aquellos periodistas a los que les pagan por escribir artículos-chorrada en plan tertulia de Sálvame. El caso es que todo este circo –esto sí que es un circo, incluyendo lo que lees– es el síntoma de una sociedad que anda bastante jodidita. Lo gracioso de todo es que, y por eso digo que Bescansa va un paso por delante, a buen seguro que los que menos la defraudaron fueron precisamente aquellos que se pusieron a farfullar sobre circo, cachondeo, falta de respeto a las instituciones, mala imagen y no sé cuántas estupideces más. Es un hecho: fueron los que más la –los– recompensaron. Y al final, probablemente las razones de llevar a Diegito al Congreso fueran de la mayor candidez. Seguro que Bescansa se imaginó un invierno, dentro de unos años, con el chaval adolescente, los dos en el sofá del salón de casa viendo los videos, las noticias, leyendo los artículos sobre el caso mientras se toman un chocolate con churros y se hacen una risas de lo que decía este o el otro, y entonces se dijo: “hoy, Dieguito, voy a alegrarnos un día dentro de quince años”, cogió, se puso el porteo y para allá se fue.

¿Que si usó políticamente al bebé?; bueno, yo diría que más bien se lo usaron, porque vivimos en un país de paletos, gilipollas y miserables… aunque, evidente, eso Carolina lo sabe.

¡Huelga!

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Me dice mi amigo profesor que los docentes, como colectivo, sufren la paradoja de ser a un tiempo personas inteligentes e idiotas; de ejercer la filantropía vocacional y un egoísmo virulento; de ser al tiempo gente culta y educada y hienas rabiosas que se pelean a dentelladas por un trozo de carroña. Si pueden llevarse mal, se llevarán mal, sentencia.

Estas reflexiones tuvieron lugar a raíz de la última huelga estudiantil de tres días. Algunos profesores la consideraron un despropósito; otros mostraban idéntica consideración hacia la actitud de los sindicatos por no convocar una huelga de docentes. Entonces, claro, salieron a relucir las valoraciones personales. Y las malas caras. Y la mala leche. Cada uno con una opinión acerca de qué es lo mejor, principalmente lo peor, para reivindicar derechos, protestar, ejercer una presión patente y sostenible sobre los de arriba: las huelgas no sirven para nada, un día de huelga es un día de ahorro para la consejería, es seguir el juego a los sindicatos, una huelga indefinida no sería suficientemente secundada, en junio no conviene hacer huelga porque perjudicas seriamente a los alumnos y pones en contra a las familias, no estoy dispuesto a perder ni un día de sueldo –sacrificar el gimnasio, internet, la tele por cable, el fin de semana en el balneario, o el colegio privado del nene o el cochecito o mis zapatitos de pringado de marca mayor, uf, vivo al límite– y dejar de firmar actas es arriesgarse a que te sancionen, y a ver quién es el guapo que se encierra primero, todo para que luego te den la patada… Es lo que tiene la inteligencia y la cultura pasadas por el tamiz del individualismo, siempre se encuentran razones para continuar trabajando diligentemente y aun así conservar la conciencia sin mácula, con la certeza de que esa decisión, elaborada argumentalmente, es la correcta. Y así se hace el caldo gordo a los amos. A los amos de leyes y programas verbeneros, de mentiras y puteríos de punta en blanco cuyos despojos recogen con la lengua los alumnos y los profesores en los centros educativos.

Supongo que esta paradójica idiosincrasia del colectivo docente es un residuo de la vanidad intelectual, un producto de esa pátina de egocentrismo inexorable pulida tras muchos años de estudio y de carrera profesional llenos de obstáculos en los que la meta individual, no sin cierta lógica maquiavélica, suele sepultar los intereses colectivos, olvidando que aquella rara vez es algo sin estos. Y es que muchas veces ni la inteligencia ni la cultura son garantía de obrar bien. Imaginen qué distintas serían las cosas si sucediera lo contrario, si esa inteligencia y esa cultura fueran proyectadas hacia la búsqueda tenaz de unas aspiraciones comunes, de comunes razones para hacer lo que quiera que sea que sirva para lograr sus propósitos. Imaginen. Imaginen, y obren en consecuencia. Por el bien de todos.

Coda

Mi amigo profesor, que a mi parecer es un tipo ingenioso que trata de hacer eso que aconsejan los pedagogos de llevar la realidad al aula, aprovechó esos días para darles a conocer a los alumnos lo que es el trabajo periodístico de verdad. Y el de juguete. Les enseñó varios diarios que venían a decir más o menos lo de siempre: tantos secundaron la huelga según los sindicatos, tantos menos según la consejería. Y entonces les propuso buscar eso que llaman la verdad. Llamaron a distintos institutos de la provincia para preguntar a los responsables los porcentajes de seguimiento de la huelga. Tras hacer una valoración llegaron a la conclusión de que todos mienten. Consejería, sindicatos, todos mienten. Con una diferencia, la consejería miente a lo bestia. A ver si va a ser que las huelgas sirvan para algo.

Tengo el culo pelado de…

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Hay un tipo de necio que es especialista en llevar la contraria a la menor oportunidad. Siempre encuentra algún motivo. Suele recurrir a determinadas expresiones para reforzar su opinión, como si estas fueran garantía irrefutable del rigor de su criterio: “antes de ser capitán fui marinero”, “tengo el culo pelado de…”, “soy perro viejo”; y no tiene ningún problema en recurrir al ataque personal si con ello pondera su experiencia en detrimento de la del otro: “todavía no caíste del guindo”, “cuando tengas unos años más sabrás que…”. Sigue leyendo

Lo que nos cuesta PISA

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pisatwo2Sin medias tintas: la de dios. Reconozcámoslo. Esto de jugar a ver quién es el más guapo de la lista no es lo nuestro. Después de quince años de pruebas, primeras planas y zarandajas educativas varias, la escalada aún nos produce vértigo a mitad de la montaña. Y si seguimos poco más o menos igual es porque somos así de idiotas.

Hace unos días me dio por satisfacer cierta curiosidad que inexplicablemente parece no ser digna de recibir cobertura en los medios de comunicación, y en lugar de dedicar mi tiempo libre a ver en youtube las hazañas de un gato tocando el piano, entré en varias páginas inusitadamente lúdicas como la del BOE y la del portal de transparencia. Escribí en sus buscadores: “PISA”. Tela marinera. El chorreo empieza allá por 1999, y pude confirmar que no tengo madera de investigador ya que paré de contar en los tres  millones y pico. Sigue leyendo

Mujeres, El País y El Corte Inglés

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De tanto en tanto ese curioso matrimonio de conveniencia constituido por los medios de comunicación y el mundo de la publicidad logra atraer nuestra atención con algún numerito grotesco. Un caso muy sonado fue el divorcio que protagonizaron La Razón y sus queridas prostitutas allá por 2009. En aquel momento el medio español (grupo Planeta) adquiría los derechos de distribución de L´Osservatore Romano, periódico del Vaticano que se adjuntaría como suplemento dominical a nuestro diario; pero resultó que el paquete incluía un llamativo obsequio: la cabrona conciencia cristiana. Porque solo entonces los lectores dejaron de contar entre sus líneas las varias decenas de miles de euros mensuales que recaudaba en anuncios de contactos sexuales. Eso sí, los escrúpulos morales tienen sus límites y los negocios son los negocios, el grupo no dejó de publicar la revista Playboy.

1-992-Extra_Mujeres-Portada_OKOtro ejemplo llamativo es el que nos ofrecía El País Semanal el 30 de noviembre de 2014 con un monográfico titulado “Mujeres”. Así planteaba la cosa: «“El País Semanal” reflexiona sobre las inquietudes, retos y debates en torno a la igualdad en el siglo XXI». En el número, interesante y de cuidada elaboración, se ponderaban los progresos sociales que ha conseguido la mujer y se recordaba lo mucho que queda por hacer. Se incluían entrevistas que iban de gente como Sofía Vergara a Cristina Fernández de Kirchner, de Shakira a Ada Colau; artículos de Emma Bonino y Michelle Bachelet; breves semblanzas de blogueras, activistas, artistas; retazos biográficos de niñas y mujeres machacadas por la injusticia en países subdesarrollados. Y entre todo ello, feminismo, mucho feminismo, por supuesto, y mucha reivindicación de la igualdad. Todo pero que muy bonito. Y de pronto, como que no quiere la cosa, me encuentro a una guapa Milla Jovovich paseándose ausente por sus páginas, indiferente a estos asuntos. Solo presta su imagen a una campaña de publicidad. Sigue leyendo

El ABC se pasa a la izquierda tras la victoria de Syriza

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abc.750La victoria de Syriza en las elecciones griegas parece haber sido un fuerte revulsivo que ha permitido purgar mucha de la mala saña a la que nos tiene acostumbrados la redacción del ABC, según se deduce de su primera plana: “El populismo se apropia de Grecia”.  Habrá quien diga que pueden presumir de realizar un excelente ejercicio de concisión periodística al expresar con solo seis palabras (únicamente tres con valor semántico pleno) una férrea animadversión hacia lo que significa la democracia; se les achacará que olvidan que han sido los ciudadanos griegos en unas elecciones libres los que han decidido que gobierne ese “populismo”; y se les echará en cara que acompañen el término, peyorativo en sus tintas, del verbo “apropiarse”, combinación astuta que activa en el lector connotaciones nada benignas. Sigue leyendo

Carta de una madre trabajadora a Ana Mato

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Muy señora mía:

La razón la dignifica. Hoy tuve la ocasión de salir en su defensa en la cola del súper, cuando dos energúmenos de estos a los que les gusta ir por ahí regalando discursitos como si fueran verdaderas revelaciones tuvieron la indecencia de meterse con usted. Omito las palabras gruesas que le dedicaron; en resumen, le achacaban falta de ejemplaridad. ¿Cómo vas a motivar a los niños para que estudien y sean personas como dios manda si están viendo todos los días que los buenos, los que estudian son unos pringaos y quien se lleva la pasta siempre anda entre telares, y no de lana precisamente? Sigue leyendo

Un cuento sobre los estudios de mercado de la prensa diaria

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Hace ya un buen tiempo tuve la oportunidad de participar en una especie de estudio de mercado sobre las tendencias de consumo –no de lectura– de prensa diaria de provincias. El trabajo estaba promovido por uno de los dos principales periódicos de la región y tenía como objetivo evaluar sus puntos fuertes y sus debilidades en relación con el de la competencia. Sigue leyendo